El año 2020 ha sido difícil para todas y todos.

Y el comienzo de este 2021 nos plantea un nuevo desafío.

Tras estos primeros días del año que nos ha traído una nevada histórica, nuevamente se pone a prueba nuestra capacidad de salir adelante en sociedad y nuevamente la realidad nos ha vuelto a sorprender.

Tras los primeros momentos de ilusión por la nieve caída, han comenzado las complicaciones. Y rápidamente hemos visto a vecinas y vecinos, completos desconocidos o nosotras mismas reaccionando con celeridad y echándose a las calles a retirar nieve y hielo, hacer acopio de materiales de abrigo para otras personas, recibir mensajes que nos aconsejan cómo ayudar a las aves dejándoles fruta en pedazos y migas para que puedan comer, ofreciendo vehículos propios para transportar personal sanitario a sus trabajos.

En este mismo sentido hemos conocido la iniciativa de un hostelero del barrio de Guindalera. Lleva 5 años en su negocio, pero su historia vital es mucho más amplia, lleva toda la vida dedicado a la hostelería, y no solo desde los fogones, sino también desde la formación. Nos cuenta que ha formado a jóvenes con vidas complicadas, ha celebrado eventos para personas mayores, trabaja con producto natural y derrocha energía, entusiasmo y amor por lo que hace.

Este vecino, lleva varios días preparando comida casera para personas que lo necesitan. Nos cuenta que unos días cocina para 30 y otros para 40. La acción de este vecino y trabajador del barrio es un ejemplo de ese pegamento que mantiene a nuestras sociedades, la colaboración.

La colaboración mutua ha sacado adelante a los grupos humanos a lo largo de toda la historia de nuestra especie ya fueran guerras, cataclismos u otros eventos de gran magnitud, de hecho, es uno de los elementos que configuran las sociedades.
Si nuestra sociedad en estos momentos está bajo circunstancias que la ponen a prueba, la colaboración mutua es nuestra mejor aliada.

“Cuando la tripulación y el capitán están cordialmente compenetrados, es preciso un temporal y más que un temporal para lanzar la nave contra la tierra.”
RUDYARD KIPLING