El verano nos regala descanso, desconexión y reencuentros, y su ritmo pausado nos invita a bajar el pie del acelerador. Pero es tan fácil relajarnos que, sin darnos cuenta, muchas personas mayores acaban perdiendo también sus rutinas habituales.

Ahora que el verano ya está casi a punto de finalizar, es un buen momento para recuperar el ritmo cotidiano o reinventarlo, incorporando ideas nuevas que le den otro aire al día a día.

 

 

 

 

…las rutinas son muy importantes para prevenir el estrés y la desmotivación en las personas mayores?

Las rutinas ayudan a dar estructura a la vida, aportan seguridad y sentido del tiempo. Por eso, si se ha producido una ruptura con ellas, es completamente normal sentir algo de desorientación al principio: no es pereza ni falta de voluntad, es el cerebro reajustándose a un nuevo ritmo.

La buena noticia es que volver a la rutina no tiene por qué hacerse de golpe. De hecho, cuanto más abrupto sea el cambio, más fácil es abandonarlo a la primera semana. Funciona mucho mejor plantearlo como un proceso progresivo, en pequeños pasos.

 

Un plan progresivo para volver al ritmo

Si no sabes por dónde empezar, aquí tienes una forma sencilla de organizarlo en tres fases, sin prisa y sin presión:

  1. Recuperar horarios y hábitos básicos: poner de nuevo la hora de despertarse, de comer y de acostarse. Es la base sobre la que se sostiene todo lo demás.
  2. Reactivar los vínculos: retomar el contacto con esa vecina, ese grupo de paseo o esa llamada semanal que el verano dejó en pausa.
  3. Sumar un desafío nuevo: una vez recuperado el pulso del día a día, animarse con algo que aporte ilusión: un taller, una afición o un aprendizaje pendiente.

 

No hace falta completar las tres fases en una semana. Cada una a su ritmo suma.

 

Actividades con propósito, vínculos o desafíos nuevos.

  1. Actividades con propósito

Las actividades con un propósito son aquellas que tienen un alto valor personal: no se hacen “por hacer algo”, sino porque conectan con lo que de verdad nos importa. Las personas mayores también tienen derecho a vivir sus motivaciones con intensidad y a mantener un propósito de vida acorde a sus valores.

Si se quiere profundizar en este sentido podemos consultar el artículo Cómo elaborar mi proyecto vital que se encuentra en nuestro propio blog.

  1. Vínculos y redes de apoyo

El aislamiento social tiene un impacto muy importante en la salud. Para quienes viven soledad no deseada —especialmente las personas mayores en grandes ciudades— esta época del año puede agravar la situación: los viajes de familiares y la pausa de las actividades comunitarias reducen la red social habitual justo cuando más se necesita.

En este momento, se hace imprescindible buscar redes de apoyo y vínculos para ayudarnos a mantener un buen estado emocional.

  1. Nuevos desafíos

El cerebro, tenga la edad que tenga, mantiene su capacidad de adaptarse y de seguir aprendiendo. Buscar nuevos desafíos —adquirir un conocimiento o una habilidad, basados en los propios intereses— puede dar sentido a la vida y proporcionar grandes satisfacciones. No hace falta que sea algo ambicioso; a veces basta con probar:

  • Un idioma nuevo, aunque sea a nivel básico.
  • El manejo del móvil o el ordenador, para ganar autonomía en el día a día.
  • Pintura, cerámica, baile o cualquier disciplina artística.
  • Juegos de estrategia como el ajedrez, muy útiles para la memoria.

Desde la educación formal y no formal existen programas para personas mayores de 65 años que cubren casi todos los niveles educativos e intereses:

 

Que no te frene el primer paso

Es normal que, al pensar en todo esto, aparezca cierta pereza o incluso un poco de vértigo. Algunas ideas para que las buenas intenciones no se queden solo en eso:

  • Empieza pequeño: una sola actividad nueva es suficiente para arrancar.
  • Búscate compañía: todo es más fácil de mantener cuando se comparte con alguien.
  • Sé flexible contigo mismo: si una semana no sale como esperabas, no pasa nada, se retoma.
  • Celebra los pequeños logros: cada paso cuenta, aunque parezca pequeño.

No existen fórmulas mágicas ni un único camino válido. Pero no hay que recorrerlo en solitario: hay personas cercanas y recursos públicos que pueden acompañarnos y ayudarnos a dar ese primer paso.

 

RECUERDA…

Si tienes alguna duda o quieres saber más sobre nuestras actividades, puedes escribirnos o llamarnos. Estamos en el 671 60 09 77 o bien por correo electrónico en [email protected]