El comienzo de un nuevo año suele traer consigo nuevos objetivos, expectativas y deseos de cambio, y en algunos casos puede aparecer también una exigencia interna por sentirnos bien o mejorar. Sin embargo, desde una perspectiva amable y consciente, este momento no tiene por qué ser solo un listado de metas; puede convertirse en una invitación a detenernos, a mirarnos con atención y a reflexionar sobre lo que realmente queremos transformar. Es una oportunidad para volver a conectar con nosotras mismas, escuchar nuestras necesidades y emociones, y adoptar hábitos más saludables que nos acerquen a un bienestar emocional auténtico y sostenido.
Desde la psicología positiva, Carol Ryff plantea que el bienestar psicológico es un constructo multidimensional, que va más allá de la ausencia de malestar. Incluye dimensiones como autoaceptación, relaciones positivas, autonomía, propósito vital y crecimiento personal, que están profundamente relacionadas con nuestra capacidad de sentirnos equilibradas, satisfechas y con sentido en la vida. Trabajar en estos aspectos nos permite no solo afrontar los desafíos diarios, sino también cultivar una vida más plena y coherente con nuestros valores que favorezcan nuestro bienestar emocional.
Autoaceptación: reconocer y respetar quiénes somos
Hablar de autoaceptación es aprender a mirarnos desde una actitud honesta y respetuosa, reconociendo nuestras fortalezas y también nuestras limitaciones, sin caer en el juicio ni en la exigencia excesiva.
De acuerdo con Martin Seligman, nuestras fortalezas pueden ser puntos de apoyo fundamentales que nos permiten desarrollar una experiencia vital alineada con lo que realmente valoramos, favoreciendo de este modo el desarrollo personal.
Autonomía: tomar decisiones desde la coherencia interna
El desarrollo de la autonomía supone aprender a escucharnos y reconocer nuestras necesidades. Este proceso nos invita a prestar atención a lo que realmente sentimos, más allá de lo normativo o las expectativas ajenas.
Establecer límites saludables es una parte fundamental de este proceso. Saber decir “no” cuando es necesario y marcar nuestros propios límites nos permite cuidar nuestro espacio emocional sin sentirnos culpables por ello.
Cultivar nuestra autonomía significa alinear nuestras conductas y decisiones con nuestros valores. Actuar desde la coherencia interna nos ayuda a vivir de manera auténtica, respetando quiénes somos y lo que realmente es importante.
Propósito vital: dar sentido a lo que hacemos y sentimos
Un propósito vital definido orienta nuestra acciones y decisiones, conectando con nuestra experiencia emocional con aquello que da sentido a nuestra vida e impulsa la satisfacción y el desarrollo personal.
En edades avanzadas es común sentir una pérdida de sentido debido a distintos cambios propios de esta etapa vital. Sin embargo, mantener o reconstruir un propósito es igual de importante, o incluso más, para fortalecer la motivación, la conexión con otras personas y el bienestar emocional.
En este artículo, Javier Yaguas destaca la importancia de orientar y dar propósito a la etapa de la vejez, construyendo una vida coherente con los valores personales de cada persona.
Crecimiento personal: aprender y transformarnos a lo largo del camino
El crecimiento personal conlleva aprender a conocernos mejor, aceptar nuestras fortalezas y limitaciones, y evolucionar a partir de nuestras expectativas. Es un proceso que permite reflexionar sobre lo vivido, identificar patrones que deseamos modificar y descubrir nuevas formas de enfrentarnos a los desafíos.
El aumento de la esperanza de vida trae consigo nuevos desafíos y oportunidades para las personas mayores, que requieren enfoques actualizados y sensibles. Es importante entender también la vejez como una etapa de crecimiento y desarrollo personal, impulsada por intereses y motivaciones propias, que al mismo tiempo favorezca una comunidad más cohesionada y comprometida.
Relaciones positivas: el valor del vínculo y la conexión emocional
El bienestar emocional se nutre del desarrollo de relaciones seguras y significativas, en las que poder sentirnos reconocidos, escuchados y acompañados desde la validación y el apoyo mutuo.
Dentro de este marco, surge el Grupo de Bienestar Emocional de Proyecto SENES, un espacio terapéutico y de acompañamiento en el que la experiencia compartida cobra un valor especial. Más allá de la interacción social, el grupo se convierte en un entorno donde cada participante puede explorar sus emociones, expresar sus pensamientos y sentirse comprendido sin temor a juicio.
Este espacio brinda la oportunidad de adquirir herramientas y recursos para una gestión emocional saludable, desde estrategias prácticas hasta reflexiones guiadas por profesionales. A través de la experiencia compartida, cada persona puede descubrir que muchas de sus emociones y vivencias son comunes, reconociendo la humanidad que nos conecta a todos. Esta conciencia ayuda a normalizar el malestar emocional, reducir la sensación de aislamiento y fortalecer la resiliencia personal.
Además, el grupo fomenta la escucha activa, la empatía y el apoyo mutuo, creando un clima donde es posible aprender de las experiencias de los demás y, al mismo tiempo, reflexionar sobre la propia vida. En este sentido, el Grupo de Bienestar Emocional no solo contribuye a la gestión de emociones, sino que también fortalece la autocompasión, el autoconocimiento y la confianza en una misma, generando un espacio seguro y enriquecedor donde el crecimiento personal se construye de manera colectiva.
Un compromiso consciente con tu bienestar emocional
Tal como mencionamos al inicio del post, este inicio de año puede ser una oportunidad para plantear un propósito diferente: cuidar tu bienestar emocional de forma consciente y constante. No se trata de una obligación, sino de un acto de responsabilidad y autocuidado hacia ti misma.
Cuidarte y prestarte atención es una forma de recordarte: “me escucho, me cuido y me respeto”. Atender lo que sientes fortalece los cimientos desde los cuales construimos nuestras relaciones, decisiones y bienestar general.
Que este año no se trate únicamente de avanzar, sino también de sostenerte, integrarte y comprenderte. En Proyecto SENES creemos que el bienestar emocional se construye día a día, en los pequeños gestos y en los espacios que importan, donde la palabra, el silencio y la presencia adquieren verdadero significado.
